Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Y os diré las cosas notables que producía y lo que el rey gastaba del inmenso patrimonio.
Cada año hacía dar de comer a 20.000 niños, y os diré por qué. En esta provincia las mujeres pobres que no pueden dar de comer a sus hijos los abandonan al nacer en mitad de la calle. El rey los hacía recoger e inscribir en un registro. Hacía que el escriba apuntara bajo qué constelación y qué signo y planeta había nacido, y los hacía criar en diferentes sitios, teniendo muchas amas a este propósito. Cuando un potentado no tenía hijos, iba a ver al rey y se hacía entregar cuantos niños quisiera, y escogía entre los que más le gustaban. Y en llegando a la edad de casarse, el rey escogía al joven y a la moza que hablan de casarse y les instituía una renta para que pudieran vivir con holgura. Y de esta manera educaba a más de 20.000 jóvenes de ambos sexos. Y más hacía este buen rey: cuando cabalgaba por un camino y encontraba dos buenas casas y entre ellas había una más modesta, preguntaba por qué esta casa era más pequeña y no alcanzaba a las otras, y le contestaban que pertenecía a un pobre hombre que no tenía los medios para hacerla mayor. El rey mandaba entonces que la casita fuera construida tan bella y alta como sus vecinas.