Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Y no es cierto que fueran tártaros, sino un pueblo llamado Comain, pues en aquella época allà no existÃan tártaros. Hay muchas ciudades y plazas fuertes en donde tienen seda en abundancia y se tejen brocados de seda y oro de los más hermosos que darse puedan. Tienen pájaros y gavilanes y toda especie de cosas en gran abundancia. Viven del comercio y de la industria. En la provincia hay montañas altÃsimas, desfiladeros angostos y temibles, y os digo que los tártaros jamás pudieron apoderarse de ella.
Hay también un monasterio llamado de San Leonardo, que contiene la especie maravillosa que os referiré: Debajo del monasterio hay un lago, que viene de una montaña, que no tiene en todo el año ni un pez, ni grande ni chico. En cuanto viene la cuaresma, por el contrario, llegan en grandes cantidades los peces hasta el sábado Santo, o sea la vÃspera de Pascua de Resurrección. De modo que en esta época hay miles de peces y en el resto del año, como os digo, no queda ni uno solo. El mar del cual os hablo que está al lado de la montaña se llama Glevechelan, y es de 2700 millas, más o menos alejado de todo otro mar unas doce jornadas. El Éufrates y otros rÃos desembocan en él. Últimamente la navegaron mercaderes genoveses hasta muy lejos. De ahà viene la seda que llaman «ghelle».