Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Partió el obispo. Se despidió de su rey y se puso en marcha como buen peregrino. Tanto anduvo por tierra y por mar hasta que llegó a Jerusalén, y allà se fue derecho al Santo Sepulcro a adorarlo y rendirle pleito homenaje, como debÃa hacer con cosa tan noble y elevada.
También dejó los presentes que traÃa de parte de su rey. Hecho esto, el santo hombre se volvió a poner en camino y regresó esta vez por Aden, pero sabed que en este reino odian a los cristianos como a enemigos mortales.
Cuando el sultán de Aden supo que este obispo que llegaba a sus tierras era cristiano y que era un enviado del rey de Abasce, lo hizo secuestrar e interrogar, preguntándole si era cristiano, y el obispo contestó que era cristiano. A lo cual replicó el rey que si no se convertÃa a la ley de Mahoma le harÃa gran escarnio. Éste dijo que antes morirÃa que dejar de ser cristiano. Cuando el sultán oyó la respuesta del obispo se llenó de ira; lo hizo coger por varios hombres y señalar a la manera de los sarracenos. Hecho esto, le dijo el sultán que lo habÃa mandado ejecutar para avergonzarle y vilipendiarle y para ofender a su rey.