Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo Cuando el sol estaba en el cenit hubo que hacer tregua y separarse para descansar. Esto hicieron durante la noche, por las angustias pasadas en ese día mortal. Y a la mañana siguiente, habiendo oído Caidu que el Gran Khan enviaba un numeroso refuerzo, se dijo que lo más prudente era retirarse de nuevo a su reino. Y en cuanto llegó el alba montó a caballo y se encaminó hacia su tierra con toda su gente.
Y cuando el hijo del Gran Khan y el nieto del Preste Juan vieron que se marchaba, nada hicieron para detenerle ni para alcanzarle, pues harto cansados estaban, y le dejaron ir en paz.
Y tanto cabalgaron Caidu y sus huestes, que no pararon hasta llegar al reino de la gran Turquía, a Samarcanda. Pero ahí no hicieron alto.