Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo En el jardín no entraba hombre alguno, más que aquellos que habían de convertirse en asesinos. Había un alcázar a la entrada, tan inexpugnable, que nadie podía entrar en él, ni por él. El Viejo tenía consigo a una corte de jóvenes de doce a veinte años; era los que adiestraba en el manejo de las armas, convencidos ellos también por lo que dice Mahoma, que aquello era el Paraíso. El Viejo los hacía introducir de a cuatro, de a diez y de a veinte en su mansión; les daba un brebaje para adormecerles, y cuando despertaban se hallaban en el jardín, sin saber por dónde habían entrado.