Libro de las maravillas del mundo
Libro de las maravillas del mundo De cómo el Viejo de la montaña convierte a la obediencia y a la disciplina a sus asesinos
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Cuando los jóvenes despertaban y se encontraban en el recinto, creían, por las cosas que os he dicho, que se hallaban en el cielo. Y damas y damiselas vivían todo el día con ellos, tocando y cantando y dándoles todos los gustos, sometidas a su albedrío. De suerte que estos jóvenes tenían cuanto deseaban, y jamás se hubieran ido de allí voluntariamente. El Viejo, que tiene su corte en una espléndida morada, hace creer a esos simples montañeses que es el Profeta. Y así lo creen en verdad.