Los pensamientos son cosas
Los pensamientos son cosas En la casa de Dios no existen los celos, no hay maldad ni insignificancias. Es una casa alegre, un lugar de felicidad y satisfacción. Es un lugar cálido, bello y colorista. A la luz de esto, tus experiencias en la tierra y tus relaciones son en gran medida lo que tú has hecho de ellas al no dejar que Dios se encargara de todo.
Di: Sé que en la casa de la experiencia en que habito, Dios es el anfitrión y las personas son sus invitados.
Su invitación está escrita eternamente para que todos entremos y permanezcamos allí, como invitados en su Hogar eterno, alegres, íntegros y amigos.
Acepto plenamente la obligación Divina de expresar sólo amor y aprecio hacia todos los que encuentro, consciente de que sólo me será devuelto lo que yo pienso, digo y hago.
Dejo que el Amor Divino actúe a través de mí en todos mis asuntos.
A partir de ahora sólo habrá en mi vida relaciones armónicas, felices y mutuamente beneficiosas.
Me regocijo en la Armonía Divina que me rodea.
La cooperación