Los pensamientos son cosas
Los pensamientos son cosas A todos nos gusta creer que somos simpáticos. Nos gusta conocer gente nueva y nuestros amigos son siempre bienvenidos a nuestra casa. Nos gustan las nuevas experiencias y, generalmente, nos gustaría que la vida fuera siempre una experiencia nueva. Pero ¿qué tamaño tiene el letrero de bienvenida que llevas sobre la cabeza? ¿Acaso sentimos que en nuestra vida hay demasiados huéspedes no deseados, sin darnos cuenta de que hemos estado esparciendo invitaciones ciegamente y en todas direcciones?
Lo cierto es que, consciente o inconscientemente, hemos invitado a muchos de nuestros dolores y enfermedades. La persona que es feliz, alegre y disfruta con la vida es que normalmente está libre de enfermedades. El tipo opuesto de persona es el que tiene mayor número de quejas sobre su salud física. Si eres gruñón, desagradable, irritable, resentido y miedica, ¿no serán éstas señales de bienvenida, las que invitan a entrar a factores igualmente irritantes que contribuyen a tu incomodidad física?
Nos enfrentamos a la cuestión de si podemos o no permitirnos pensar del modo que a menudo pensamos. Solemos quejarnos de haber cogido esta o aquella enfermedad, sin que acabemos de darnos cuenta de que somos nosotros quienes hemos salido a buscarla, mostrando un letrero de bienvenida erróneo.