La fugitiva
La fugitiva * * *
A veces, en el crepúsculo, al volver al hotel, tenía la sensación de que la Albertine de otro tiempo, pese a resultarme invisible, estaba encerrada en el fondo de mí mismo como en los «plomos» de una Venecia interior, cuya endurecida tapa hacía deslizar a veces un incidente hasta ofrecer una abertura a aquel pasado.