La fugitiva
La fugitiva Viejas amigas de mi madre, más o menos de Combray, vinieron a verla para hablarle de la boda de Gilberte, que no las deslumbraba precisamente. «Ya sabe usted quién es la Srta. de Forcheville, es simplemente la Srta. Swann, y el testigo de su boda, el “barón” de Charlus, como se hace llamar, es ese viejo que ya mantenía a la madre en tiempos sin que lo ignorara Swann, quien se aprovechaba de ello». «Pero ¿qué dicen ustedes?», protestaba mi madre. «Para empezar, Swann era extraordinariamente rico». «Hay que pensar que no lo sería tanto, si necesitaba el dinero de los demás, pero ¿qué tiene esa mujer para mantener así a sus antiguos amantes? Se las arregló para casarse con el primero y después con el tercero y retirar a medias de la tumba al segundo para que haga de testigo a la hija que tuvo del primero o de otro, pues, ¿cómo orientarse con esa cantidad? ¡Ella misma ya no sabe! El tercero digo: el tricentésimo es lo que habría que decir. Por lo demás, ya sabe usted que, si es tan poco Forcheville como usted y como yo, cuadra con el marido, quien, naturalmente, no es noble. Ya puede usted imaginarse que sólo un aventurero podía casarse con esa muchacha. Parece que es un Sr. Dupont o Durand cualquiera. Si no hubiese ahora un alcalde radical en Combray, que ni siquiera saluda al cura, me habría enterado de cómo ha acabado ese asunto, porque, como usted comprenderá, cuando se han publicado las amonestaciones, ha habido que decir el nombre verdadero. Está muy bien para los periódicos y para el papelero que envía las invitaciones hacerse llamar marqués de Saint-Loup. Con eso no se hace daño a nadie y, si eso da gusto a esos buenos señores, no seré yo quien lo critique, ¿por qué habría de molestarme? Como nunca frecuentaré a la hija de una mujer que ha dado que hablar, ya puede ser todo lo marquesa que quiera para sus sirvientes, pero en los actos del estado civil no es lo mismo. ¡Ah! Si mi primo Sazerat fuese aún primer teniente de alcalde, le habría escrito y me habría dicho con qué nombre había mandado hacer las publicaciones».