La fugitiva

La fugitiva

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Amigo mío, te agradezco la prueba de confianza que me das al comunicarme tu intención de hacer que Andrée vaya a tu casa. Estoy segura de que aceptará con alegría y creo que será una gran felicidad para ella. Con sus grandes dotes, sabrá aprovechar la compañía de un hombre como tú y la admirable influencia que sabes ejercer en las personas. Creo que esa idea tuya puede ser beneficiosa tanto para ella como para ti. Por eso, si ella pusiera la menor dificultad (cosa que no creo), telegrafíame: yo me encargo de convencerla.

La segunda carta estaba fechada un día después. En realidad, debía de haber escrito las dos pocos instantes después una de la otra, tal vez juntas, y haber antedatado la primera, pues yo había estado imaginando todo el tiempo absurdas intenciones por su parte, que habían sido exclusivamente las de volver junto a mí y que alguien desinteresado —un hombre sin imaginación, el negociador de un tratado de paz, el comerciante que examina una transacción— habría juzgado mejor que yo. Sólo contenía estas palabras:

¿Sería demasiado tarde para que yo vuelva junto a ti? Si aún no has escrito a Andrée, ¿consentirías en volver a aceptarme? Me inclinaré ante tu decisión, te suplico que no tardes en dármela a conocer, puedes imaginarte la impaciencia con la que la espero. Si es la de que vuelva, cogeré el tren inmediatamente. Con todo mi corazón, Albertine.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker