La fugitiva
La fugitiva A veces me tropezaba yo en las obscuras calles del sueño con una de esas pesadillas que no son demasiado graves, por una primera razón: la de que la tristeza que engendran sólo se prolonga una hora después del despertar, como las enfermedades causadas por una forma artificial de dormir, y por otra razón también, la de que los experimentamos muy raras veces, cada dos o tres años apenas. Además, no es seguro que los hayamos experimentado ya… y que no tengan, en realidad, ese aspecto de no ser la primera vez que los vemos, que proyecta en ellos una ilusión, una subdivisión (pues decir desdoblamiento no sería suficiente).