La fugitiva

La fugitiva

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo que henchía mi corazón ahora era, en lugar de odiosas sospechas, el recuerdo enternecido de las horas de ternura confiada pasadas con la hermana a la que su muerte me había hecho perder en realidad, ya que mi pena no correspondía a lo que Albertine había sido para mí, sino a lo que, según me había convencido poco a poco mi corazón, deseoso de participar en las emociones más generales del amor, era ella; entonces me daba cuenta de que aquella vida que tanto me había aburrido —al menos así lo creía— había sido, al contrario, deliciosa; a los menores momentos pasados hablando con ella de cosas incluso insignificantes, sentía yo ahora que se sumaba —amalgamada— una voluptuosidad que entonces no había yo advertido, cierto es, pero era ya la causa por la que siempre había yo buscado esos momentos con perseverancia y exclusión de todo lo demás; los menores incidentes que yo recordaba —un movimiento que había hecho en el coche junto a mí o para sentarse a la mesa enfrente de mí en su habitación— propagaban en mi alma corrientes de dulzura y tristeza que poco a poco la invadían enteramente.






👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker