La prisionera
La prisionera De todos los vestidos o batas que llevaba la Sra. de Guermantes, los que parecÃan deberse más a una intención determinada, estar provistos de un significado especial, eran los que Fortuny habÃa hecho a partir de antiguos dibujos de Venecia. ¿Será su carácter histórico o más bien el hecho de que cada uno de ellos es único lo que les infunde un carácter tan particular, que la postura de la mujer que los lleva mientras nos espera, mientras charla con nosotros, adquiere una importancia excepcional, como si ese traje hubiese sido el fruto de una larga deliberación y como si esa conversación estuviera separada de la vida corriente como una escena de novela? En las de Balzac se ve a heroÃnas que se ponen a propósito tal o cual atuendo, el dÃa en que van a recibir a determinado visitante. Los atuendos de hoy no tienen tanto carácter, a excepción de los vestidos de Fortuny. En la descripción del novelista no puede subsistir ninguna vaguedad, puesto que ese vestido existe realmente y hasta los menores dibujos están tan naturalmente determinados como los de una obra de arte. Antes de ponerse éste o aquél, la mujer ha tenido que elegir entre dos vestidos no casi iguales, sino profundamente individuales cada uno de ellos y que podrÃan recibir un nombre.