Los placeres y los dias
Los placeres y los dias «Ariane, ma soeur de queue amour blessés Vous mourutes aux bords ou vous futes laissée».
(Ariana, hermana mía, de qué amor herido habéis muerto en la ribera en que os dejaron?)
I
Francisca de Breyves vaciló mucho tiempo, esa tarde, para saber si iría a la recepción de la princesa Elisabeth de A…, a la Opera o a la comedia de los Livray.
En casa de los amigos donde acababa de comer se habían levantado de la mesa hacía más de una hora. Había que tomar una decisión.
Su amiga Genoveva, que debía volver con ella, tenía interés en la reunión de la señora de A…, mientras que sin saber exactamente el por qué, la señora de Breyves hubiera preferido una de las otras dos cosas o aún una tercera, volver para acostarse. Anunciaron su coche. Seguía indecisa.
—Verdaderamente —dijo Genoveva—, no eres amable ya que supongo que cantará Rezké y eso me divierte. Pareciera que ir a casa de Elisabeth pudiera acarrearte graves consecuencias Ante todo, te diré que no has ido este año a una sola de sus grandes reuniones y vinculada como lo estás, no es muy amable de tu parte.