Los placeres y los dias
Los placeres y los dias Dulce altivez de los corazones, noble gracia de las cosas
Que brillan en ojos, terciopelos y maderas,
Lenguaje pulido hermoso de la actitud y las posturas
Hereditario orgullo de las mujeres y los reyes
Triunfas, Van Dyck, príncipe de los gestos tranquilos,
En todos los seres hermosos que pronto han de morir,
En toda bella mano que aún sabe abrirse;
Sin dudarlo - ¿qué importa? - te ofrece las palmas.
Alto de jinetes, bajo los pinos, junto a las aguas,
Tranquilas como ellos -como ellos muy cerca del llanto
Niños reales, ya magníficos y graves,
Vestimenta resignada, sombreros de plumas bravías,
Y joyas en las que llora -ola, a través de las llamas
amargura de los llantos que llenan las almas
Demasiado altivas para dejarlos subir a los ojos;
Y tú, por encima de todo, paseante precioso,
Con camisa celeste y una mano en la cintura,