Los placeres y los dias

Los placeres y los dias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lo atraían las misteriosas avenidas que existen entre cada ser humano y al fondo de las cuales se pone quizás cada tarde un insospechado sol de alegría o desesperanza. Cada persona en quien pensaba se hacía en seguida irresistiblemente simpática; eligió alternativamente las calles en las que podía imaginarse encontrar a una de ellas y si se hubiesen cumplido sus previsiones hubiese abordado al desconocido o al indiferente, sin terror, con un dulce estremecimiento. Tras la caída de un decorado armado demasiado cerca, la vida se extendía frente a él, en todo el encantamiento de su novedad y su misterio, en paisajes amigos que lo invitaban. Y el remordimiento de que fuese el espejismo o la realidad de una sola noche, lo desesperaba; ya no haría otra cosa que comer y beber tan bien, para volver a ver cosas tan hermosas. Sólo sufría por no poder alcanzar inmediatamente todos los lugares que estaban dispuestos aquí y allá en lo infinito de su perspectiva, lejos de él. Entonces lo sorprendió el rumor de una voz, algo aumentada y exagerada, que repetía desde hacía un cuarto de hora: “la vida es triste, es algo idiota” (esta última palabra estaba subrayada con un gesto seco del brazo derecho y notó el brusco movimiento de su bastón). Se dijo con tristeza que esas palabras maquinales eran una muy vulgar traducción de semejantes visiones que, pensó, no eran quizás expresables.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker