Los placeres y los dias
Los placeres y los dias II. DESPUÉS DE LA COMIDA
Honorio, que sentía que la mezcla de vinos lo había mareado un poco, partió sin despedirse, retiró su abrigo abajo y empezó a bajar a pie por los Campos Elíseos. Sentía una infinita alegría. Las barreras de imposibilidad que cierran a nuestros deseos y nuestros sueños al campo de la realidad, estaban rotos y su pensamiento circulaba alegremente a través de lo irrealizable, exaltándose con su propio movimiento.