Los placeres y los dias
Los placeres y los dias Los antiguos griegos llevaban a sus muertos vino, pasteles y leche. Seducidos por una ilusión más refinada, ya que no más sabia, nosotros les ofrecemos flores y libros. Si os hago entrega de éste, ante todo es porque se trata de un libro de figuras. Interesados por las «leyendas», ya que no sea leÃdo, lo mirarán al menos, todos los admiradores de la gran artista que con sencillez me hizo un regalo magnifico, aquella de quien podÃa decirse, de acuerdo a la ocurrencia de Dumas, «que ella fue la que creó más rosas, después de Dios.» También el señor Roberto de Montesquiou la celebró en unos versos aún inéditos, con esa elocuencia sentenciosa y sutil, ese orden riguroso que a menudo recuerda en él al siglo XVII. Le dice, al hablarle de las flores:
Posar ante vuestros pinceles los obliga a florecer.
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Sois su Vigée y sois la Flora
que los inmortaliza, donde hace morir el alba.[1]
