El crimen del padre Amaro

El crimen del padre Amaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero en su pasión había también momentos de grandes impaciencias. Había noches en las que, después de estar durante tres horas recibiendo sus miradas, absorbiendo la voluptuosidad que se desprendía de todos sus movimientos, se encontraba tan cargado de deseo que necesitaba contenerse «para no hacer un disparate allí mismo, en la sala, junto a la madre». Pero después, en casa, solo, se retorcía las manos con desesperación: la quería allí, de inmediato, entregándose a su deseo. Entonces hacía planes: ¡le escribiría, conseguiría una casita discreta en la que amarse, planearían un paseo discreto hasta alguna quinta! Pero todos aquellos medios le parecían imperfectos y peligrosos cuando recordaba la mirada maliciosa de la hermana del canónigo y a las Gansoso, ¡tan remilgadas! Y ante aquellas dificultades que se erguían como las murallas interminables de una ciudadela, volvían las antiguas lamentaciones: ¡no ser libre! ¡No poder entrar limpiamente en aquella casa, pedírsela a su madre, poseerla sin pecado, tranquilamente! ¿Por qué lo habían hecho cura? ¡Había sido «la vieja urraca» de la marquesa de Alegros! ¡Él no había desterrado la virilidad de su pecho por propia voluntad! ¡Lo habían empujado al sacerdocio como a un buey hacia el corral!




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker