El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro —¡Ah! —dijo el doctor—. ¡Es una hermosa y gran cosa la pasión! El amor es una de las grandes fuerzas de la civilización. Bien dirigida levanta un mundo y sería suficiente para hacer una revolución moral… —Y cambiando de tono—: Pero escucha. Mira que a veces eso no es pasión, no está en el corazón… El corazón es habitualmente una palabra de la que nos servimos, por decencia, para designar otro órgano. Es precisamente ese órgano el único que está interesado, la mayor parte de las veces, en los asuntos del sentimiento. Y en esos casos, el disgusto no dura. Adiós, ¡ojalá sea eso!