El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro Y se puso pálida, toda su alma envuelta en tristeza, pensando que ella, con sus pecados y sus delirios, había perdido la útil amistad de la Virgen de los Dolores. Y no poder contribuir con su influencia en el cielo al restablecimiento de la pierna de Natário fue una de las mayores amarguras, tai vez el castigo más vivo, que había sentido desde que amaba al padre Amaro.
A los pocos días, en casa del campanero, Amaro contó a Amélia el plan del profesor. La preparó, revelándole primero que el canónigo lo sabía todo…
—Lo sabe todo bajo secreto de confesión —añadió para tranquilizarla—. Además, él y tu madre tienen cosas que ocultar… Todo queda en familia. —Después le cogió la mano y, mirándola con ternura, como compadeciéndose ya de las lágrimas consternadas que ella iba a llorar—: Y ahora escucha, hija. No te pongas triste por lo que voy a decirte, pero es necesario, es nuestra salvación…
Sin embargo, al oír las primeras palabras sobre su boda con el escribiente, Amélia se indignó con aspavientos.
—¡Nunca, antes prefiero morir!