El crimen del padre Amaro
El crimen del padre Amaro ¿Recuerdas aquel tiempo de delicias, oh,
ángel hechicero, Amélia amada,
cuando todo eran risas y ventura
y la vida discurría sosegada?
¿Recuerdas aquella noche de poesía
en que la luna brillaba en los cielos,
y nosotros uniendo nuestras almas, oh Amélia,
alzamos nuestra plegaria hacia ellos?
Pero a despecho de todos sus esfuerzos, nunca había conseguido pasar de estas dos cuartetas, pese a haberlas producido con una facilidad prometedora, como si su ser contuviese apenas estas dos gotas aisladas de poesía y, una vez liberadas, no quedase nada que no fuese la seca prosa del temperamento carnal.