La vida del Buscon

La vida del Buscon

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entró luego mi compañero, deshechas las narices y toda la cabeza entrapajada,[110] lleno de sangre y muy sucio. Preguntámosle la causa, y dijo que había ido a la sopa de San Jerónimo y que pidió porción doblada,[111] diciendo que era para unas personas honradas y pobres.[112] Quitáronselo a los otros mendigos para dárselo, y ellos, con el enojo, siguiéronle y vieron que, en un rincón detrás de la puerta, estaba sorbiendo con gran valor. Y, sobre si era bien hecho engañar por engullir y quitar a otros para sí, se levantaron voces; y tras ellas, palos; y tras los palos, chichones y tolondrones en su pobre cabeza.[113] Embistiéronle con los jarros, y el daño de las narices se le hizo uno con una escudilla de palo que se la dio a oler con más prisa que convenía. Quitáronle la espada, salió a las voces el portero y aun no los podía meter en paz. En fin, se vio en tanto peligro el pobre hermano, que decía: —«¡Yo volveré lo que he comido!», y aun no bastaba; que ya no reparaban sino en que pedía para otros y no se preciaba de sopón.[114]







👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker