La vida del Buscon
La vida del Buscon —¡Miren el todo trapos, como muñeca de niños, más triste que pastelerÃa en Cuaresma,[115] con más agujeros que una flauta y más remiendos que una pÃa y más manchas que un jaspe y más puntos que un libro de música[116] —decÃa un estudiantón destos de la capacha,[117] gorronazo—;[118] que hay hombre en la sopa del bendito santo que puede ser obispo u otra cualquier dignidad, y se afrenta un don Peluche de comer![119] ¡Graduado estoy de bachiller en artes por Sigüenza![120]
Metióse el portero de por medio, viendo que un vejezuelo que allà estaba decÃa que, aunque acudÃa al brodio,[121] que era decendiente de los godos y que tenÃa deudos.[122] Aquà lo dejó,[123] porque el compañero estaba ya fuera desaprensando los güesos.[124]
En que prosigue la misma materia hasta dar con todos en la cárcel