La vida del Buscon
La vida del Buscon Entró Merlo Díaz, hecha la pretina una sarta de búcaros y vidros,[1] los cuales, pidiendo de beber en los tornos de las monjas, había agarrado con poco temor de Dios.[2] Mas sacóle de la puja don Lorenzo del Pedroso,[3] el cual entró con una capa muy buena, la cual había trocado en una mesa de trucos a la suya,[4] que no se la cubriera pelo al que la llevó, por ser desbarbada.[5] Usaba éste quitarse la capa, como que quería jugar, y ponerla con las otras, y luego, como que no hacía partido,[6] iba por su capa y tomaba la que mejor le parecía y salíase. Usábalo en los juegos de argolla y bolos.