La vida del Buscon
La vida del Buscon Representamos una comedia de un representante nuestro;[16] que yo me admiré de que fuesen poetas, porque pensaba que el serlo era de hombres muy doctos y sabios, y no de gente tan sumamente lega. Y está ya de manera esto, que no hay autor que no escriba comedias ni representante que no haga su farsa de moros y cristianos;[17] que me acuerdo yo antes, que si no eran comedias del buen Lope de Vega, y Ramón,[18] no había otra cosa.
Al fin, hízose la comedia el primer día, y no la entendió nadie; al segundo, empezámosla, y quiso Dios que empezaba por una guerra y salía yo armado y con rodela,[19] que, si no, a manos de mal membrillo, tronchos y badeas acabo.[20] No se ha visto tal torbellino, y ello merecíalo la comedia, porque traía un rey de Normandía, sin propósito, en hábito de ermitaño y metía dos lacayos por hacer reír; y al desatar de la maraña, no había más de casarse todos,[21] y allá vas. Al fin, tuvimos nuestro merecido.