La vida del Buscon
La vida del Buscon No me pareció mal la traza, y yo confieso que me incliné a ella por hallarme con algún natural a la poesía; y más, que tenía yo conocimiento con algunos poetas y había leído a Garcilaso; y así, determiné de dar en el arte. Y con esto y la farsanta y representar, pasaba la vida. Que pasado un mes que había que estábamos en Toledo, haciendo comedias buenas y enmendando el yerro pasado, ya yo tenía nombre, y habían llegado a llamarme Alonsete, que yo había dicho llamarme Alonso;[23] y por otro nombre me llamaban el Cruel, por serlo una figura que había hecho con gran aceptación de los mosqueteros y chusma vulgar.[24] Tenía ya tres pares de vestidos y autores que me pretendían sonsacar de la compañía.[25] Hablaba de entender de la comedia, murmuraba de los famosos, reprehendía los gestos a Pinedo, daba mi voto en el reposo natural de Sánchez, llamaba bonico a Morales,[26] pedíanme el parecer en el adorno de los teatros y trazar las apariencias;[27] si alguno venía a leer comedia, yo era el que la oía.[28]