Los suenos
Los suenos —Si eso fuera asÃ, que murieran las almas con los cuerpos, malditos —dije yo—, siguiérase que el animal del mundo a quien Dios dio menos discurso es el hombre, pues entiende al revés lo que más importa, esperando inmortalidad, y seguirse hÃa que a la más noble criatura dio menos conocimiento y crió para mayor miseria la naturaleza, que Dios no, pues quien sigue esa opinión no lo cree.