Los suenos
Los suenos Entraron en esto muchos ladrones y salváronse dellos algunos ahorcados; y fue de manera el ánimo que tomaron los escribanos, que estaban delante de Mahoma, Lutero y Judas, viendo salvar ladrones, que entraron de golpe a ser sentenciados, de que les tomó a los diablos muy gran risa de ver eso.
Los ángeles de la guarda comenzaron a esforzarse y a llamar por abogados los Evangelistas. Dieron principio a la acusación los demonios, y no la hacÃan en los procesos que tenÃan hechos de sus culpas, sino con los que ellos habÃan hecho en esta vida. Dijeron lo primero:
—Estos, Señor, la mayor culpa suya es ser escribanos—; y ellos respondieron a voces, pensando que disimularÃan algo, que no eran sino secretarios. Los ángeles abogados comenzaron a dar descargo. Uno decÃa:
—Es bautizado y miembro de la Iglesia—; y no tuvieron muchos dellos que decir otra cosa. Al fin se salvaron dos o tres, y a los demás dijeron los demonios:
—Ya entienden.
Hiciéronles del ojo diciendo que importaban allà para jurar contra cierta gente, y viendo que por ser cristianos daban más pena que los gentiles, alegaron que el serlo no era por su culpa, que los bautizaron cuando niños, y asÃ, que los padrinos la tenÃan.