Los suenos
Los suenos —¡Ojalá supiera que me habÃa de condenar, que no hubiera oÃdo misa los dÃas de fiesta!
En esto, que era todo acabado, quedaron descubiertos Judas, Mahoma y MartÃn Lutero, y preguntando un ministro cuál de los tres era Judas, Lutero y Mahoma dijeron cada uno que él, y corrióse Judas tanto, que dijo en altas voces:
—Señor, yo soy Judas; y bien conocéis vos que soy mucho mejor que estos, porque si os vendà remedié al mundo, y estos, vendiéndose a sà y a vos, lo han destruido todo.
Fueron mandados quitar delante. Y un ángel que tenÃa la copia halló que faltaban por juzgar alguaciles y corchetes. Llamáronlos y fue de ver que asomaron al puesto muy tristes y dijeron:
—Aquà lo damos por condenado; no es menester nada.
No bien lo dijeron cuando, cargado de astrolabios y globos, entró un astrólogo dando voces y diciendo que se habÃan engañado, que no habÃa de ser aquel dÃa el del Juicio, porque Saturno no habÃa acabado sus movimientos ni el de trepidación el suyo. Volvióse un diablo y viéndole tan cargado de madera y papel, le dijo:
—Ya os traéis la leña con vos como si supiérades que de cuantos cielos habéis tratado en vida, estáis de manera que por la falta de uno solo en muerte, os iréis al infierno.