Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara La reserva de su elevada educación y el ceremonioso decoro de su rango le impidieron perseguir apresuradamente a La Máscara. Avanzó con su habitual paso grave de forma que La Máscara ya había recorrido la mitad de la galería antes de que el príncipe entrase en ella. Esta galería, adornada a ambos lados con cuadros, entre los que había algunos retratos, era muy larga. La Máscara y el príncipe continuaron su avance manteniendo la misma distancia. La Máscara no hizo ningún gesto que indicase que era consciente de la persecución del Landgrave. Sin embargo, se detuvo repentinamente y sacó su espada. El Landgrave también se detuvo. Entonces, La Máscara se giró, hizo un ademán con la mano, como para solicitar la atención del príncipe, y levantó lentamente la punta de su espada hasta la altura de un cuadro. Era el retrato de un joven caballero, con traje de cazador, en la flor de la juventud y rebosante de energía. El Landgrave palideció y se puso a temblar con aspecto abatido. La Máscara mantuvo la espada en aquella posición durante medio minuto. Luego, la bajó, movió la cabeza y levantó la mano con una expresión de particular solemnidad. El Landgrave se recuperó, su rostro se hinchó de cólera, y reemprendió la persecución acelerando el paso.