Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara —Hemos sabido —dijo—, por pruebas más que suficientes, que se ha introducido un intruso en esta honorable reunión, y con las peores intenciones. Por ese motivo pido a las damas que tengan la bondad de retirarse a la zona posterior del salón, mientras los nobles caballeros se presentan por orden ante seis oficiales de la casa, a quienes comunicarán en privado sus nombres y cargos.
Todos accedieron a esta solicitud, aunque no sin algún jocoso intercambio de palabras entre los caballeros más jóvenes y sus bellas parejas mientras se separaban. Los caballeros, que eran más de quinientos, se fueron acercando según les llamaban por el número marcado en sus invitaciones, e informaron a los oficiales encargados. Luego se retiraban y se situaban a la derecha del Landgrave en espera de la señal que les permitiera reunirse de nuevo con sus acompañantes.
Casi todos habÃan pasado ya el control, excepto unos cuantos. Los que faltaban estaban reunidos en un grupo, y entre ellos se hallaba sin duda La Máscara. Todos los ojos se dirigÃan hacia el pequeño grupo de caballeros. Cada espectador, según su imaginación elegÃa aquél cuya vestimenta o aspecto personal se ajustaba más a su idea del misterioso agente. No se escuchaba una palabra, ni un susurro, apenas se oÃa el roce de un vestido o el movimiento de una pluma.