Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Esa noche, la sirvienta preferida de Paulina se dedicó a empaquetar en el bulto más pequeño posible el escaso guardarropa que podrían llevar con ellas. La joven condesa ocupó el tiempo en escribir a la señora abadesa y a la Hermana Madeline, exponiéndoles todos los pormenores de su entrevista con el Landgrave, las sólidas bases que tenía para temer algún peligro, y la inesperada propuesta de huir. Sabía que era inútil pedirles que no se preocupasen por ella, dado el riesgo que corría en su huida, pero, juzgando el grado de prudencia que había mostrado, les rogaba que reflexionasen sobre los peligros reales que le aguardaban junto al Landgrave. Finalmente, como justificación por no haber solicitado el consejo de una amiga tan querida como la señora abadesa, les adjuntaba la carta que había guiado sus actos.