Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Al retirarse, dejó algunos fragmentos esparcidos por el suelo. Paulina los recogió con indolencia y se quedó repentinamente paralizada por la sorpresa al comprobar que la escritura le resultaba, sin lugar a dudas, conocida; era la del secretario imperial más confidencial. Este recuerdo le trajo otros a la memoria que la llevaron a abrir apresuradamente la puerta del armario. Y allí, tal como esperaba, encontró el baúl del correo que robaron de su carruaje con la cerradura forzada y el resto del contenido revuelto (pues todo lo que tenía algún valor había desaparecido probablemente desde el primer día). A la vista de este descubrimiento, cerró rápidamente la puerta del armario, decidida a proseguir sus investigaciones por la noche, pues en ese momento estaba expuesta a continuas intromisiones y no quería levantar sospechas que pudieran malograr sus proyectos.