Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Paulina y su sirvienta reemprendieron el viaje por la mañana temprano, y, tras tres horas de veloz carrera, llegaron a la lúgubre fortaleza de Lovenstein. La escolta, con la que había tenido pocas ocasiones de comunicarse, se había mostrado grave y obstinadamente silenciosa. No sabían por tanto cuál era el destino de aquel viaje. Pero, debido a la cumplida ceremonia con que fueron recibidas y las formalidades del gobernador hacia sus personas y hacia el oficial al mando de la escolta, Paulina dedujo que el castillo de Lovenstein sería su destino final.