Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Paulina compareció ante el tribunal al tercer día de su llegada. El oficial presidente del tribunal era el gobernador de la fortaleza, un soldado curtido, aunque también un villano de bajas costumbres y carácter cruel. Había prosperado gracias al favor del Landgrave, convirtiéndose en un aventurero temerario y dispuesto a cualquier servicio por ignominioso que fuese, sin preocuparle el peligro ni la infamia. Como muchos otros oficiales que habían desertado en aquella guerra aventurera con la vista puesta siempre en lo más alto, príncipes y comandantes supremos, y con el mayor desprecio por la justicia y los principios morales, se había abierto camino hacia la distinción y la fortuna valiéndose de toda suerte de innobles crueldades. Había pasado de un servicio a otro, mirando siempre por la particular conveniencia de sus intereses y méritos. Era valorado en todas partes como soldado de empresas temerarias, y en todas partes aborrecido como persona. Croata de nacimiento, se había convertido en uno de los cabecillas más sanguinarios de Magdeburg, donde sirvió a las órdenes de Tilly. Pero últimamente había entrado de nuevo al servicio de su antiguo señor, el Landgrave, quien lo había atraído para su causa concediéndole el rango de general y el gobierno de Lovenstein.