Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara —¡Esto es pura traición! —exclamó el usurpador—. El emperador incita a la traición contra su propio trono, y socava el de otros prÃncipes. El último Landgrave no tuvo ningún hijo. Todos lo sabéis.
—Ninguno que conociera a su asesino —replicó La Máscara—, a no ser que tuviera mejor destino que su desgraciado padre.
—¡Asesino! ¿Y qué eres tú, máscara sangrienta, con las manos manchadas aún con la sangre de quienes se negaron a sumarse a la conspiración contra vuestro legÃtimo prÃncipe?
—Ciudadanos de Klosterheim —dijo el enviado—, que el amigo del emperador responda primero de todas las ofensas. Quienes creÃais que habÃan sido asesinados están aquà para hablar por sà mismos.
En ese momento se presentaron, ante la sorpresa de sus amigos, todos los que habÃan desaparecido misteriosamente de Klosterheim.
—Estos ciudadanos —dijo el enviado— abandonaron Klosterheim por los mismos pasajes secretos por los que entramos nosotros, y por la misma razón: allanar el camino de la restauración del verdadero heredero, Maximiliano IV, que tenéis aquà en la persona de este noble prÃncipe, y a quien Dios guarde muchos años.
Dicho esto, para maravilla de todos, se acercó a La Máscara, a la que hasta entonces todos tenÃan por agente del legÃtimo heredero.