Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara El joven caballero se sentía incapaz de hacerlo. Al fin, el depuesto usurpador, ansiando ver culminada su venganza, se adelantó y arrancó el sudario con un salvaje tirón. Pero ¡bajo él yacía el inocente rostro, durmiendo el último sueño, de su propia y dulce hija!
Ningún corazón fue tan cruel para alegrarse de aquello. Hasta el dolor de aquel padre era sagrado. La muerte había golpeado, y por orden suya, al único ser que jamás había amado, y la pétrea maza del funesto destructor parecía haber destrozado su propio corazón, y acabado con sus esperanzas para siempre.