Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara En ese momento apareció inesperadamente en la capilla Paulina, para tranquilizar con su presencia al joven Landgrave y para llorar por su joven amiga, a quien habÃa perdido casi antes de llegar a conocerla. Varios hombres retiraron el cadalso, el cadáver y las demás imágenes de dolor. Siete mil soldados imperiales presentaron armas al joven Landgrave y a la futura Landgravina, los radiantes favoritos del emperador. Los inmensos locales de Santa Inés resonaron con los hurras de Klosterheim, y mientras el magnÃfico cortejo se retiraba al interior del schloss, las notas del himno de la coronación, interpretado por el coro de Santa Inés y las bandas de las tropas imperiales, inundaron los oÃdos de los reunidos, alentando la promesa de dÃas más felices y de gobierno más justo para los castigados habitantes de Klosterheim.
Los habitantes de Klosterheim tenÃan ya suficiente información, obtenida de forma directa o por preguntas fácilmente contestadas por todas partes, para completar cualquier detalle que les faltase de las rápidas explicaciones del embajador. Sin embargo, para que aquella noche nadie se dedicara a cavilar o a hacer falsas interpretaciones, el nuevo gobierno puso en circulación un corto manifiesto del que se extraen los siguientes hechos: