Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Su indecisión terminó bruscamente. De repente, proveniente del camino principal de Klosterheim, en una curva situada media milla más adelante, desde donde se divisaba por primera vez Waldenhausen, se escuchó sobre el helado camino el fuerte estruendo de unos galopes, como si se tratase de un cuerpo regular de caballería que avanzaba con rapidez hacia el campamento. No había tiempo que perder. El oficial retiró inmediatamente a sus yagers, apostó una fuerte guardia en la orilla del bosque, hizo sonar la alarma en todo el campamento, de acuerdo con el sistema de señales previamente acordado, mandó montar a cerca de treinta hombres, cuyos caballos y ellos mismos se mantenían perfectamente equipados durante cada una de las guardias nocturnas, y, acercándose a las barricadas, se preparó para recibir al grupo de extraños, cualquiera que fuese la forma en que se presentasen.
Todo se realizó con tal prontitud y decisión que, al llegar a las barricadas, el oficial encontró que los extraños aún no habían llegado. Efectivamente, se habían detenido en un puesto fortificado a un cuarto de milla de Waldenhausen. Uno o dos guardias informaron al volver del bosque que eran enemigos, dada la visión confusa que tuvieron de sus uniformes, ya que sus movimientos los hacían dudar.