Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara Por su parte, el joven caballero apenas pudo hablar en los primeros momentos a causa de la sorpresa y la emoción. Luego, se inclinó hacia delante, apenas consciente de quienes les rodeaban, y, en un rapto de amor sincero, tomó a la noble y joven belleza en sus brazos, a lo que ella no se resistió debido a la franca inocencia de su corazón, la estrechó contra su pecho y grabó un ferviente beso en sus labios, mientras las únicas palabras que acudieron a los suyos fueron:
—¡Adorada Paulina! ¡Oh, adorada señora! ¿Qué suerte te ha traído hasta aquí?