Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara —Pero, después de todo —dijo Maximiliano, asumiendo un tono jovial, al descubrir que la sinceridad de sus explicaciones habÃa entristecido a su bella compañera—, en tales casos, a veces vale la pena recordar el dicho de un viejo sueco enemigo mÃo, «que nueve veces de cada diez, un dracma de buena suerte vale más que una onza de buena estrategia», y, mi querida Paulina, si no fuese por que tú estás con nosotros, no estimarÃa el riesgo tan grande. Cuando mañana se ponga el sol, quizás recordemos con algo de sorna nuestros temores actuales desde los agradables asientos de los acogedores refectorios de Klosterheim. Mira, en este mismo instante la curva de la carretera nos pone a la vista nuestra meta, aunque alejada a más de veinte millas de aquà por lo tortuoso del bosque. Aquella cordillera que se ve más adelante, un poco hacia la izquierda, se eleva sobre Klosterheim; y, con el sol en una posición más favorable, se podrÃan distinguir desde aquà los pináculos de la ciudadela y la torre más alta del convento. Dentro de media hora habremos alcanzado el final del camino de hoy.