Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara La habitación escogida para este propósito por su pequeño tamaño y aspecto acogedor, estaba cubierta por varias capas de alfombras turcas (según la moda de entonces en Alemania), y tapicerías en las paredes. Este tipo de habitaciones, aunque a menudo oscuras y sombrías, daban una sensación de calor que las hacía especialmente adecuadas para el invierno, y poseían un esplendor imponente acorde con el vestido y el mobiliario de aquella gloriosa época. Sin embargo, tenían una gran desventaja que se aprovechaba con frecuencia: encubría fácilmente a intrusos con malas intenciones, ocultos tras los tapices, se habían descubierto muchos secretos, que facilitaban numerosos robos, y hasta algunos asesinos famosos se habían refugiado en ellos y escapado a toda pesquisa.