Klosterheim o La Mascara
Klosterheim o La Mascara La primera nube pasó con la misma rapidez con que se había formado. Pero algunos pensaron que esto no había que interpretarlo de forma favorable. Pasar galopando junto a un grupo de viajeros de lugares remotos, en términos tan irrespetuosos, no era señal de amistad. Podían tener muchos motivos hostiles para pasar de largo sin atacarlos, y así colocarse a su retaguardia. Los más prudentes movieron la cabeza con preocupación, y en muchos rostros se reflejaba la ansiedad por ver en qué acabaría aquello.
Eran las cuatro de la tarde. Antes de una hora ya habría oscurecido. Teniendo en cuenta las dificultades del terreno en las cercanías de la ciudad, y el cansancio cada vez mayor de los caballos, se consideró que un grupo de viajeros tan desigual, en el que los más débiles retardaban la marcha de los más veloces, no alcanzaría las puertas de Klosterheim antes de las nueve.