Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –¡Ah, no! –se sonrió Berta, muy pálida– ¡pero yo tampoco, supongo!… ¡No faltaba más!… –murmuró.
–¿Qué, no faltaba más?
– ¡Que si alguien tiene la culpa, no soy yo, entiéndelo bien! Eso es lo que te querÃa decir.
Su marido la miró un momento, con brutal deseo de un momento con insultarla.
– ¡Dejemos! –articuló, secándose por fin las manos. –Como quieras; pero si quieres decir… –¡Berta! –¡Como quieras! Este fue el primer choque y le sucedieron otros. Pero en las inevitables
reconciliaciones, sus almas se unÃan doble arrebato y locura por otro hijo.
Nació asà una niña. Vivieron dos años con la angustia a flor de alma, esperando siempre otro desastre. Nada acaeció, sin embargo, y los padres pusieron en ella toda su complacencia, que la pequeña llevaba a los más extremos lÃmites del mimo y la mala crianza.
Si aún en los últimos tiempos Berta cuidaba siempre de sus hijos, al nacer Bertita olvidóse casi del todo de los otros. Su solo recuerdo la horrorizaba, como algo atroz que la hubieran obligado a cometer. A Mazzini, bien que en menor grado, pasábale lo mismo.