Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte La situación de ella, sobrado equÃvoca en Concordia, exigÃa una sanción social que debÃa comenzar, desde luego, por la del futuro suegro de su hija. Y sobre todo, la sostenÃa el deseo de humillar, de forzar a la moral burguesa a doblar las rodillas ante la misma inconveniencia que despreció.
Ya varias veces habÃa tocado el punto con su futuro yerno, con alusiones a «mi suegro»… «mi nueva familia»…, «la cuñada de mi hija». Nébel se callaba, y los ojos de la madre brillaban entonces con más sombrÃo fuego.
Hasta que un dÃa la llama se levantó. Nébel habÃa fijado el 18 de octubre para su casamiento. Faltaba más de un mes aún, pero la madre hizo entender claramente al muchacho que querÃa la presencia de su padre esa noche.
–Será difÃcil –dijo Nébel después de un mortificante silencio–. Le cuesta mucho salir de noche… No sale nunca.
–¡Ah! –exclamó sólo la madre, mordiéndose rápidamente el labio. Otra pausa siguió, pero ésta ya de presagio.
–Porque usted no hace un casamiento clandestino, ¿verdad?
–¡Oh! –se sonrió difÃcilmente Nébel–. Mi padre tampoco lo cree.
–¿Y entonces?