Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –Veamos, Durán: Usted comprende de sobra que no he venido a verlo a esta hora para hablarle de pavadas, ¿no es cierto?
–Me parece que sà –no pude menos que responderle.
–Es claro. AsÃ, pues, me va a permitir una pregunta, una sola. Todo lo que tenga de indiscreta, se lo explicaré enseguida. ¿Me permite?
–Todo lo que quiera –le respondà francamente, aunque poniéndome al mismo tiempo en guardia.
Ayestarain me miró entonces sonriendo, como se sonrÃen los hombres entre ellos, y me hizo esta pregunta disparatada:
–¿Qué clase de inclinación siente usted hacia MarÃa Elvira Funes?
¡Ah, ah! ¡Por aquà andaba la cosa, entonces! ¡MarÃa Elvira Funes, hermana de Luis MarÃa Funes, todos en MarÃa! ¡Pero si apenas conocÃa a esa persona! Nada extraño, pues, que mirara al médico como quien mira a un loco.
–¿MarÃa Elvira Funes? –repetÖ. Ningún grado ni ninguna inclinación. La conozco apenas. Y ahora…
–No, permÃtame –me interrumpió–. Le aseguro que es una cosa bastante seria… ¿Me podrÃa dar palabra de compañero de que no hay nada entre ustedes dos?