Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte –No, no es cierto…
–¡MarÃa Elvira! –llamó Angélica de lejos.
Todos saben que la voz de los hermanos suele ser de lo más inoportuna. Pero jamás una voz fraternal ha caÃdo en un diluvio de hielo y pez frÃa tan fuera de propósito como aquella vez.
MarÃa Elvira tiró el papel y bajó la rodilla.
–Me voy –me dijo riendo, con la risa que ya le conocÃa cuando afrontaba un flirt.
–¡Un solo momento! –le dije.
–¡Ni uno más! –me respondió alejándose ya y negando con la mano.
¿Qué me quedaba por hacer? Nada, a no ser tragar el papelito húmedo, hundir la boca en el hueco que habÃa dejado su rodilla, y estrellar el sillón contra la pared. Y estrellarme enseguida yo mismo contra un espejo, por imbécil. La inmensa rabia de mà mismo me hacÃa sufrir, sobre todo. ¡Intuiciones viriles! ¡PsicologÃas de hombre corrido! ¡Y la primera coqueta cuya rodilla queda marcada allÃ, se burla de todo eso con una frescura sin par!