Cuentos de amor de locura y de muerte
Cuentos de amor de locura y de muerte No puedo más. La quiero como un loco, y no sé –lo que es más amargo aún– si ella me quiere realmente o no. Además, sueño, sueño demasiado, y cosas por el estilo: Ibamos del brazo por un salón, ella toda de blanco, y yo como un bulto negro a su lado. No habÃa más que personas de edad en el salón, y todas sentadas, mirándonos pasar. Era, sin embargo, un salón de baile. Y decÃan de nosotros: La meningitis y su sombra. Me desperté, y volvà a soñar; el tal salón de baile estaba frecuentado por los muertos diarios de una epidemia. El traje blanco de MarÃa Elvira era un sudario, y yo era la misma sombra de antes, pero tenÃa ahora por cabeza un termómetro. Eramos siempre La meningitis y su sombra.
¿Qué puedo hacer con sueños de esta naturaleza? No puedo más. Me voy a Europa, a Norteamérica, a cualquier parte donde pueda olvidarla.
¿A qué quedarme? ¿A recomenzar la historia de siempre, quemándome solo, como un payaso, o a desencontrarnos cada vez que nos sentimos juntos?
¡Ah, no! Concluyamos con esto. No sé el bien que les podrá hacer a mis planos de máquinas esta ausencia sentimental (¡y sÃ, sentimental, ¡aunque no quiera!); pero quedarme serÃa ridÃculo, y estúpido, y no hay para qué divertir más a las MarÃa Elvira.
…